TEXTO
El alma, pues, siendo inmortal y habiendo nacido muchas veces, y visto efectivamente todas las cosas, tanto las de aquí como las del Hades, no hay nada que no haya aprendido; de modo que no hay de qué asombrarse si es posible que recuerde, no sólo la virtud, sino el resto de las cosas que, por cierto, antes también conocía. Estando, pues, la naturaleza toda emparentada consigo misma, y habiendo el alma aprendido todo, nada impide que quien recuerde una sola cosa -- eso que los hombres llaman aprender--, encuentre él mismo todas las demás, si es valeroso e infatigable en la búsqueda. Pues, en efecto, el buscar y el aprender no son otra cosa, en suma, que una reminiscencia. (PLATÓN, <> 80a-82a, Diálogos, cit., II.)
AUTOR
El texto expuesto pertenece a un fragmento del Menón de Platón y lo podemos situar en el grupo de los diálogos socráticos del autor.
Platón nace en el 427 A.C. en Atenas, proviene de familia aristocrática y, antes de conocer a Sócrates, se dedica a la poesía. A partir del 420 A.C. es alumno de Sócrates durante 8 años. Una de sus grandes aportaciones es la creación de la primera gran escuela de la antigüedad: La Academia.
Además de Sócrates, Platón recibe influencias de Pitágoras. Su obra se puede dividir en tres grupos cláramente diferenciados, en los que utiliza el Diálogo como género literario:
Un primer grupo, correspondiente a los Diálogos Socráticos, en los que Platón hace una defensa del pensamiento de Sócrates y de la figura del mismo. Destacan obras como: Menón, Apología de Sócrates y Critón.
Un segundo grupo serían los Diálogos de madurez. En ellos expone su pensamiento: reminiscencia, inmortalidad del alma, dialéctica, etc.. Destacan las siguientes obras: Fedón y la República.
El último grupo es el correspondiente a los Diálogos de madurez. En este, hace una crítica a sus propios planteamientos. Un ejemplo de estas obras son: Parménides y el Sofista.
A lo largo de su vida, intenta implantar su modelo de ciudad y se preocupa por organizar la vida de sus conciudadanos utilizando la reflexión como único camino para ello.
Platón muere en el 347 A.C.
DESARROLLO DEL TEXTO
En el texto, se hace referencia a un concepto correspondiente a la antropología platónica: podemos leer que se nos habla de alma. Platón considera al hombre como un dualismo entre alma y cuerpo. El alma, para Platón, es lo que nos hace propiamente hombres, lo racional y espiritual. El cuerpo, es nuestra materialidad y nos sitúa en el mundo sensible. Para Platón, cuerpo y alma tienen una serie de características cláramente diferenciadas: el alma es inmortal, se sitúa en el mundo suprasensible y se dedica a la contemplación de las ideas. El cuerpo, por el contrario, se puede considerar como la cárcel del alma y nos arrastra a la extrañeza de lo material.
Para entender la concepción antropológica de Platón, se debe hacer referencia a su teoría del conocimiento. En esta, se hace también una distinción entre dos realidades: El mundo de las ideas y el mundo sensible. En el mundo sensible, se engloba lo material, lo perecedero, lo mudable. En el mundo de las ideas, se incluye a lo eterno y lo inmutable, es decir, las ideas. Las ideas son los conceptos absolutos, la verdadera realidad, no son perceptibles por los sentidos y sólo por el entendimiento humano.
Es, en este momento, donde tenemos que establecer una necesaria relación entre alma e idea. Es, el alma, el que se sitúa en este mundo de las ideas y el que contempla estos conceptos absolutos a los que llamamos ideas. Nuestra parte racional, por tanto, es la única que puede llegar a conocer el concepto absoluto de las cosas del mundo sensible, es decir, su verdadera realidad o idea.
Sin embargo, esta dualidad entre lo sensible y las ideas, provoca la siguiente problemática: conocer las ideas a través de lo material. Es por ello que, en el texto, aparece otro planteamiento platónico al que se le llama Reminiscencia. En efecto, Platón señala que existen varias vías para conocer las ideas a través de lo sensible y que, una de ellas, es la Reminiscencia: el alma habitaba en el mundo de las ideas (contemplándolas) y, en el momento que se une al cuerpo, se olvida de todo. A través del mundo sensible, va recordando y reduce la multiplicidad (lo sensible) a la unidad (la idea). Por esto, concluye que el buscar y el aprender no son otra cosa, en suma, que una reminiscencia, es decir, conocer es recordar.
Podemos relacionar este concepto de Platón con el ser de Parménides. Parménides también realiza una distinción entre Ente y Ser. El Ente de Parménides es lo sensible, determinado y visible. Esta concepción se puede equiparar a la parte sensible o material de la antropología de Platón, es decir, el cuerpo. Adicionalmente, para Parménides, el ser es lo realmente existente, lo que hace que las cosas aparezcan y lo que se busca a través del pensamiento. En base a esto, podemos distinguir, claramente, una relación con las Ideas y con el alma de Platón.
OPINIÓN PERSONAL
Platón nos plantea conocer la verdadera realidad a través del mundo sensible y de un recuerdo de un alma, que al principio se alojaba en un mundo inteligible (de las ideas). Debemos aceptar también el hecho de que el mundo sensible está en continuo devenir y que nuestra única referencia, para recordar el concepto absoluto de las cosas, es este.
El alma, pues, siendo inmortal y habiendo nacido muchas veces, y visto efectivamente todas las cosas, tanto las de aquí como las del Hades, no hay nada que no haya aprendido; de modo que no hay de qué asombrarse si es posible que recuerde, no sólo la virtud, sino el resto de las cosas que, por cierto, antes también conocía. Estando, pues, la naturaleza toda emparentada consigo misma, y habiendo el alma aprendido todo, nada impide que quien recuerde una sola cosa -- eso que los hombres llaman aprender--, encuentre él mismo todas las demás, si es valeroso e infatigable en la búsqueda. Pues, en efecto, el buscar y el aprender no son otra cosa, en suma, que una reminiscencia. (PLATÓN, <
AUTOR
El texto expuesto pertenece a un fragmento del Menón de Platón y lo podemos situar en el grupo de los diálogos socráticos del autor.
Platón nace en el 427 A.C. en Atenas, proviene de familia aristocrática y, antes de conocer a Sócrates, se dedica a la poesía. A partir del 420 A.C. es alumno de Sócrates durante 8 años. Una de sus grandes aportaciones es la creación de la primera gran escuela de la antigüedad: La Academia.
Además de Sócrates, Platón recibe influencias de Pitágoras. Su obra se puede dividir en tres grupos cláramente diferenciados, en los que utiliza el Diálogo como género literario:
Un primer grupo, correspondiente a los Diálogos Socráticos, en los que Platón hace una defensa del pensamiento de Sócrates y de la figura del mismo. Destacan obras como: Menón, Apología de Sócrates y Critón.
Un segundo grupo serían los Diálogos de madurez. En ellos expone su pensamiento: reminiscencia, inmortalidad del alma, dialéctica, etc.. Destacan las siguientes obras: Fedón y la República.
El último grupo es el correspondiente a los Diálogos de madurez. En este, hace una crítica a sus propios planteamientos. Un ejemplo de estas obras son: Parménides y el Sofista.
A lo largo de su vida, intenta implantar su modelo de ciudad y se preocupa por organizar la vida de sus conciudadanos utilizando la reflexión como único camino para ello.
Platón muere en el 347 A.C.
DESARROLLO DEL TEXTO
En el texto, se hace referencia a un concepto correspondiente a la antropología platónica: podemos leer que se nos habla de alma. Platón considera al hombre como un dualismo entre alma y cuerpo. El alma, para Platón, es lo que nos hace propiamente hombres, lo racional y espiritual. El cuerpo, es nuestra materialidad y nos sitúa en el mundo sensible. Para Platón, cuerpo y alma tienen una serie de características cláramente diferenciadas: el alma es inmortal, se sitúa en el mundo suprasensible y se dedica a la contemplación de las ideas. El cuerpo, por el contrario, se puede considerar como la cárcel del alma y nos arrastra a la extrañeza de lo material.
Para entender la concepción antropológica de Platón, se debe hacer referencia a su teoría del conocimiento. En esta, se hace también una distinción entre dos realidades: El mundo de las ideas y el mundo sensible. En el mundo sensible, se engloba lo material, lo perecedero, lo mudable. En el mundo de las ideas, se incluye a lo eterno y lo inmutable, es decir, las ideas. Las ideas son los conceptos absolutos, la verdadera realidad, no son perceptibles por los sentidos y sólo por el entendimiento humano.
Es, en este momento, donde tenemos que establecer una necesaria relación entre alma e idea. Es, el alma, el que se sitúa en este mundo de las ideas y el que contempla estos conceptos absolutos a los que llamamos ideas. Nuestra parte racional, por tanto, es la única que puede llegar a conocer el concepto absoluto de las cosas del mundo sensible, es decir, su verdadera realidad o idea.
Sin embargo, esta dualidad entre lo sensible y las ideas, provoca la siguiente problemática: conocer las ideas a través de lo material. Es por ello que, en el texto, aparece otro planteamiento platónico al que se le llama Reminiscencia. En efecto, Platón señala que existen varias vías para conocer las ideas a través de lo sensible y que, una de ellas, es la Reminiscencia: el alma habitaba en el mundo de las ideas (contemplándolas) y, en el momento que se une al cuerpo, se olvida de todo. A través del mundo sensible, va recordando y reduce la multiplicidad (lo sensible) a la unidad (la idea). Por esto, concluye que el buscar y el aprender no son otra cosa, en suma, que una reminiscencia, es decir, conocer es recordar.
Podemos relacionar este concepto de Platón con el ser de Parménides. Parménides también realiza una distinción entre Ente y Ser. El Ente de Parménides es lo sensible, determinado y visible. Esta concepción se puede equiparar a la parte sensible o material de la antropología de Platón, es decir, el cuerpo. Adicionalmente, para Parménides, el ser es lo realmente existente, lo que hace que las cosas aparezcan y lo que se busca a través del pensamiento. En base a esto, podemos distinguir, claramente, una relación con las Ideas y con el alma de Platón.
OPINIÓN PERSONAL
Platón nos plantea conocer la verdadera realidad a través del mundo sensible y de un recuerdo de un alma, que al principio se alojaba en un mundo inteligible (de las ideas). Debemos aceptar también el hecho de que el mundo sensible está en continuo devenir y que nuestra única referencia, para recordar el concepto absoluto de las cosas, es este.
En base a estas dos proposiciones anteriores, ¿es entonces posible llegar a una verdad absoluta estando sujeto, por completo, al devenir de lo sensible?, en el caso de que, en busca de ese conocimiento absoluto, llegáramos a una conclusión que podríamos considerar fiable ¿cómo sabríamos si estamos en lo cierto cuando las cosas del mundo sensible cambian de tal forma que puede ser que lo que antes nos parecía hermoso ahora nos parece feo, o lo que antes nos parecía bien ahora nos parece mal?. En conclusión, ¿es posible llegar a un mundo totalmente conceptual a través de otro tan cambiante y al que estamos sujetos a lo largo de nuestra vida?

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