martes, 26 de octubre de 2004

Comentarios Filosóficos: San Agustí­n

TEXTO

Finalmente, quien ni siquiera desea entender y opina que basta creer las cosas que debemos entender, no sabe aún para que sirve la fe, ya que la fe piadosa no quiere estar sin la esperanza y sin la caridad. El creyente debe creer lo que todavía no ve, pero esperando y amando la futura visión. (SAN AGUSTÍN, <>, 120, 2.8, en Obras, VIII, cit. Pp. 897-898.)

AUTOR

El texto pertenece a un fragmento obtenido de un conjunto de escritos, denominados Cartas, que se incluyen en la obra del autor. San Agustín nace en Tagaste (Argelia) en el año 354 y con 16 años se dirige a Cartago para iniciar sus estudios. Debemos destacar que fue un hombre que pasó por muchas religiones y corrientes filosóficas, entre ellas el maniqueísmo, una secta mitad filosófica y mitad religiosa que promulgaba el hecho de que el mundo estaba dividido entre el bien y el mal, luz y oscuridad, espíritu y materia. Sin embargo, la posesión de la verdad sólo la encontró en el cristianismo, y en el 396, fue nombrado obispo de Hipona donde murió en el año 430.

Entre sus obras más importantes, podemos destacar La ciudad de Dios donde realiza una crítica al egoísmo e inmoralidad que provocó, según él, la caída de la ciudad de Roma. En esta obra plasma la idea de que ni el politeísmo ni la filosofía pagana pudieron sostener al imperio Romano.

DESARROLLO DEL TEXTO

San Agustín, nos presenta en este texto una idea principal que caracteriza su actitud filosófica: fe y razón son medios e instrumentos exigidos para encontrar la verdad. Para San Agustín, estos dos medios o instrumentos se complementan, y desempeñan un papel esencial en la búsqueda de la verdad. La fe se nos sitúa en el comienzo y en el final de la especulación racional, por lo tanto, es condición necesaria, guía y pauta para la razón. Por otra parte, la razón tiene también un papel importante ya que es la investigación la que nos dirige hacia la fe, consolidando el conocimiento racional.

Basándonos en lo comentado, podríamos concluir que, para San Agustín, la filosofía no es sólo un sistema racional sino que es una estructura unida íntimamente a la religión.

COMENTARIO

En la Teoría del conocimiento de san Agustín, se pone de manifiesto la relación, antes comentada, sobre fe y razón. San Agustín trata de encontrar un conocimiento capaz de llevarnos hasta Dios y que posibilite el grado más alto de conocimiento humano, esto es, el conocimiento de las verdades universales, eternas y necesarias. Para él, este conocimiento es visión y esta visión sólo es posible gracias a la acción iluminadora de Dios sobre la inteligencia siendo estrictamente racional, capacitando a la mente para contemplar las verdades universales y necesarias.

Debemos destacar la influencia de Platón sobre San Agustín ofreciendo los siguientes argumentos: la visión de la que nos habla San Agustín, es equiparable al concepto de Idea de Platón, además, cuando determina que la acción iluminador de Dios posibilita esta visión, nos está recordando la consideración neoplatónica de que lo UNO irradia luz sobre la realidad. Todo esto, es compatible con la concepción evangélica que identifica a Cristo como la luz del mundo. Por otra parte, hace distinción entre lo sensible y lo eterno promulgando la idea de que tenemos conciencia de las cosas a través de la sensación, y comparamos entes finitos con ideas eternas gracias a la iluminación divina. Sin embargo, hay un punto en el que San Agustín se separa de Platón: la reminiscencia. San Agustín intenta superar la reminiscencia de Platón explicando que no es necesario que el alma haya contemplado, lo que es necesario es que Dios abra nuestra mente para acceder a las verdades eternas; esta iluminación es la capacidad natural que Dios nos ha dado.

OPINIÓN PERSONAL

Considero que la postura de San Agustín, sobre todo en el problema de la relación entre fe y razón, es bastante importante ya que no desecha la importancia de lo racional en el ser humano, eso sí, siendo este causado por la acción iluminador de Dios y partiendo desde la fe. Es, precisamente en esto último, donde no puedo estar de acuerdo con San Agustín ya que no considera nuestra capacidad racional de una forma independiente sino que la subordina a una supuesta acción iluminadora de Dios con un instrumento necesario que es la fe. Por otra parte, creo que debe evitarse afirmar que el hombre no creyente tenga un conocimiento racional equivocado o su visión de la verdad sea incorrecta; son precisamente la religión, las creencias y el fanatismo causas de muchas guerras y conflictos irracionales.

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