TEXTO
Si, pues, de las cosas que hacemos hay algún fin que queramos por sí mismo, y las demás cosas por causa de él, y lo que elegimos no está determinado por otra cosa pues así el proceso seguiría hasta el infinito, de suerte que el deseo sería vacío y vano-, es evidente que este fin será lo bueno y lo mejor. ¿No es verdad, entonces, que el conocimiento de este bien tendrá un gran peso en nuestra vida y que, como aquellos apuntan a un blanco, alcanzaríamos mejor el que debemos alcanzar? Si es así, debemos intentar determinar, esquemáticamente al menos, cuál es este bien y a cuál de las ciencias o facultades pertenece.
(ARISTÓTELES, Ótica Nicomaquea, I 1094-1095, Ed. Gredos, Madrid, 1985.)
AUTOR
El texto pertenece a un fragmento de la Ótica a Nicómaco de Aristóteles y se sitúa en las Obras esotéricas del autor.
Aristóteles nace en Estagira (Macedonia) en el 385/4 y, desde el principio, está ligado a la corte macedonia y a la vida palaciega. Ingresa en la academia platónica en el 367/6. Cuando Platón muere, se dirige a Asso (Eolida) donde se hace consejero del tirano Hermias de Atarnea. Es en este momento cuando intenta aplicar sus enseñanzas fundando una escuela de carácter científico. En el 343/2 se encarga de la educación del hijo de Filipo de Macedonia. Mas tarde, en el 335/4, regresa a Atenas y funda el Liceo o Peripatos y es aquí donde ejerce sus enseñanzas, separado del platonismo, durante trece años. Muere a los 63 años de edad por afección estomacal.
Su obra se estructura de la siguiente forma:
Obras exotéricas: están caracterizadas por ser diálogos similares a los de Platón. Dos obras significativas son Eudemo o del alma y Sobre la justicia.
Obras esotéricas: son manuscritos que, probablemente, utilizaría en sus clases en el Liceo. Algunas de las mas representativas son Tratado del Alma, Metafísica, Ótica a Nicómaco, Política y De la generación y corrupción.
DESARROLLO DEL TEXTO
En el texto se hace referencia al concepto aristotélico de fin último, el cual, pertenece a la ética de Aristóteles. Sobre este concepto, explica el autor que toda actividad tiende a un fin, y que los fines dependen de la actividad. Si aceptamos el hecho de que unos fines están subordinados a otros y que hay que encontrar un fin último, que no este subordinado a ningún otro (ya que si se diera este caso nos encontraríamos con el absurdo de que los fines son fines de nada) entonces este fin último se bastaría a sí mismo para ser, y todos los demás bienes se buscarían porque pueden acercarnos a él.
Este fin último es la felicidad y, para llegar a ella, hemos dicho que los demás bienes pueden ayudarnos. Estos bienes pueden clasificarse en los siguientes: bienes externos (riquezas, honores, fama y poder), bienes del cuerpo (placer, salud e integridad) y bienes del alma (contemplación y sabiduría). Son estos últimos bienes del alma, y en especial la contemplación, en los que consistirá, fundamentalmente, la felicidad ya que la naturaleza viene determinada por la función especifica de su alma.
COMENTARIO
En la ética de Aristóteles, encontramos una diferencia fundamental con la ética de Platón:
para Platón, los placeres corporales y materiales no conducen a la felicidad y el virtuoso debe purificar su alma de las pasiones y desordenes del cuerpo. Sin embargo, como se ha explicado en el punto anterior, Aristóteles nos plantea participar de los bienes externos, del cuerpo y del alma (especialmente estos últimos) para acercarnos al fin último que es la felicidad. Con este planteamiento, aparece una de las ideas principales de la filosofía de Aristóteles: aunque existen, es verdad, esencias (Ideas en Platón), estas, deben ser inmanentes a las cosas mismas. Estas esencias dentro de las cosas singulares (la materia) formará la substancia. De esta manera, las substanciasestán compuestas de materia y forma, por lo que la forma no puede existir sin la materia y la materia no puede existir sin una forma que la determine a ser algo. Es por esto que Aristóteles incluye a estos bienes sensibles, junto con los del alma, dentro del camino para conseguir el fin último.
De la misma forma, Platón equipara a la virtud con la sabiduría e identifica el grado de virtuosidad del hombre dependiendo del carácter predominante de su alma (Racional, Irascible o Apetitiva). En contraposición, Aristóteles, no considera a la virtud como innata en el hombre, ni como una ciencia. Mas bien, la virtud para Aristóteles se adquiere a través del hábito y el ejercicio (implica voluntad), requiere cierta medida (ha de situarse en un termino medio entre dos vicios) y la experiencia e inteligencia del hombre (otra vez este dualismo inseparable) determinarán la opción moral adecuada en cada caso (para Platón, es a través de la razón como se consigue la realidad moral)
OPINIÓN PERSONAL
En cuanto al fin último de Aristóteles, estoy completamente de acuerdo en reconocer que este es la felicidad. También es cierto, en mi opinión, que, aunque disfrutemos de muchos bienes que podamos considerar ajenos a este fin, el fin último que determina a esos bienes externos, corporales o del alma, es la felicidad. Sin embargo, Aristóteles identifica como causa fundamental de la felicidad, un bien del alma que es la contemplación. Es aquí donde puedo estar más en desacuerdo con él por lo siguiente:
Si la contemplación es un bien del alma y, el alma (como forma), no puede ir separado de su materia que es el cuerpo (o soma) , entonces al ser inseparable lo singular de lo universal, se debería dar igual importancia tanto a los bienes externos y del cuerpo como a los del alma.
Si, pues, de las cosas que hacemos hay algún fin que queramos por sí mismo, y las demás cosas por causa de él, y lo que elegimos no está determinado por otra cosa pues así el proceso seguiría hasta el infinito, de suerte que el deseo sería vacío y vano-, es evidente que este fin será lo bueno y lo mejor. ¿No es verdad, entonces, que el conocimiento de este bien tendrá un gran peso en nuestra vida y que, como aquellos apuntan a un blanco, alcanzaríamos mejor el que debemos alcanzar? Si es así, debemos intentar determinar, esquemáticamente al menos, cuál es este bien y a cuál de las ciencias o facultades pertenece.
(ARISTÓTELES, Ótica Nicomaquea, I 1094-1095, Ed. Gredos, Madrid, 1985.)
AUTOR
El texto pertenece a un fragmento de la Ótica a Nicómaco de Aristóteles y se sitúa en las Obras esotéricas del autor.
Aristóteles nace en Estagira (Macedonia) en el 385/4 y, desde el principio, está ligado a la corte macedonia y a la vida palaciega. Ingresa en la academia platónica en el 367/6. Cuando Platón muere, se dirige a Asso (Eolida) donde se hace consejero del tirano Hermias de Atarnea. Es en este momento cuando intenta aplicar sus enseñanzas fundando una escuela de carácter científico. En el 343/2 se encarga de la educación del hijo de Filipo de Macedonia. Mas tarde, en el 335/4, regresa a Atenas y funda el Liceo o Peripatos y es aquí donde ejerce sus enseñanzas, separado del platonismo, durante trece años. Muere a los 63 años de edad por afección estomacal.
Su obra se estructura de la siguiente forma:
Obras exotéricas: están caracterizadas por ser diálogos similares a los de Platón. Dos obras significativas son Eudemo o del alma y Sobre la justicia.
Obras esotéricas: son manuscritos que, probablemente, utilizaría en sus clases en el Liceo. Algunas de las mas representativas son Tratado del Alma, Metafísica, Ótica a Nicómaco, Política y De la generación y corrupción.
DESARROLLO DEL TEXTO
En el texto se hace referencia al concepto aristotélico de fin último, el cual, pertenece a la ética de Aristóteles. Sobre este concepto, explica el autor que toda actividad tiende a un fin, y que los fines dependen de la actividad. Si aceptamos el hecho de que unos fines están subordinados a otros y que hay que encontrar un fin último, que no este subordinado a ningún otro (ya que si se diera este caso nos encontraríamos con el absurdo de que los fines son fines de nada) entonces este fin último se bastaría a sí mismo para ser, y todos los demás bienes se buscarían porque pueden acercarnos a él.
Este fin último es la felicidad y, para llegar a ella, hemos dicho que los demás bienes pueden ayudarnos. Estos bienes pueden clasificarse en los siguientes: bienes externos (riquezas, honores, fama y poder), bienes del cuerpo (placer, salud e integridad) y bienes del alma (contemplación y sabiduría). Son estos últimos bienes del alma, y en especial la contemplación, en los que consistirá, fundamentalmente, la felicidad ya que la naturaleza viene determinada por la función especifica de su alma.
COMENTARIO
En la ética de Aristóteles, encontramos una diferencia fundamental con la ética de Platón:
para Platón, los placeres corporales y materiales no conducen a la felicidad y el virtuoso debe purificar su alma de las pasiones y desordenes del cuerpo. Sin embargo, como se ha explicado en el punto anterior, Aristóteles nos plantea participar de los bienes externos, del cuerpo y del alma (especialmente estos últimos) para acercarnos al fin último que es la felicidad. Con este planteamiento, aparece una de las ideas principales de la filosofía de Aristóteles: aunque existen, es verdad, esencias (Ideas en Platón), estas, deben ser inmanentes a las cosas mismas. Estas esencias dentro de las cosas singulares (la materia) formará la substancia. De esta manera, las substanciasestán compuestas de materia y forma, por lo que la forma no puede existir sin la materia y la materia no puede existir sin una forma que la determine a ser algo. Es por esto que Aristóteles incluye a estos bienes sensibles, junto con los del alma, dentro del camino para conseguir el fin último.
De la misma forma, Platón equipara a la virtud con la sabiduría e identifica el grado de virtuosidad del hombre dependiendo del carácter predominante de su alma (Racional, Irascible o Apetitiva). En contraposición, Aristóteles, no considera a la virtud como innata en el hombre, ni como una ciencia. Mas bien, la virtud para Aristóteles se adquiere a través del hábito y el ejercicio (implica voluntad), requiere cierta medida (ha de situarse en un termino medio entre dos vicios) y la experiencia e inteligencia del hombre (otra vez este dualismo inseparable) determinarán la opción moral adecuada en cada caso (para Platón, es a través de la razón como se consigue la realidad moral)
OPINIÓN PERSONAL
En cuanto al fin último de Aristóteles, estoy completamente de acuerdo en reconocer que este es la felicidad. También es cierto, en mi opinión, que, aunque disfrutemos de muchos bienes que podamos considerar ajenos a este fin, el fin último que determina a esos bienes externos, corporales o del alma, es la felicidad. Sin embargo, Aristóteles identifica como causa fundamental de la felicidad, un bien del alma que es la contemplación. Es aquí donde puedo estar más en desacuerdo con él por lo siguiente:
Si la contemplación es un bien del alma y, el alma (como forma), no puede ir separado de su materia que es el cuerpo (o soma) , entonces al ser inseparable lo singular de lo universal, se debería dar igual importancia tanto a los bienes externos y del cuerpo como a los del alma.

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