TEXTO
Yo sé que todo el mundo reconocerá que sería algo digno de los mayores elogios el que un príncipe estuviera en posesión, de entre los rasgos enumerados, de aquellos que son tenidos por buenos. Pero, puesto que no se pueden tener y observar enteramente ya que las condiciones humanas no lo permiten, le es necesario ser tan prudente que sepa evitar el ser tachado de aquellos vicios que le arrebatarían el Estado y mantenerse a salvo de los que no se lo quitarían, si le es posible; pero si no le es, puede incurrir en ellos con menos miramientos. Y todavía más: que no se preocupe de caer en la fama de aquellos vicios sin los cuales difícilmente podrá salvar su Estado, porque si se considera todo como es debido se encontrará alguna cosa que parecerá virtud, pero si se la sigue traería consigo su ruina y alguna otra que parecerá vicio y si se la sigue garantiza la seguridad y el bienestar suyo. (MAQUIAVELO, El Príncipe, cap. XV, Alianza Editorial, Madrid, 1982, traducción de M. A. Granada, pp. 83-84.)
AUTOR
Maquiavelo nace en Florencia el 3 de mayo de 1469 y comienza su andadura trabajando como funcionario, llegando a ser más tarde ( en 1512), secretario de la segunda cancillería encargada de los Asuntos Exteriores y Guerra de la república. Cuando los Médicis, una familia florentina, recupera el poder en Florencia y la república se desintegra, Maquiavelo es privado de su cargo y encarcelado durante un tiempo por presunta conspiración. Después de su liberación, se retira a sus propiedades cercanas a Florencia, donde escribe sus obras más importantes. A pesar de sus intentos por ganarse el favor de los Médicis, nunca vuelve a ocupar un cargo destacado en el gobierno y, cuando la república se restablece temporalmente en 1527, muchos republicanos sospechan de sus tendencias en favor de los Médicis. Muere en Florencia, el 21 de junio de ese mismo año.
Sus escritos tratan sobre los principios en los que se basa un Estado y los medios para reforzarlos y mantenerlos. En su obra más famosa, El Príncipe (1532), describe el método por el cual un gobernante puede adquirir y mantener el poder político. Entre sus otras obras destacan: Sobre el arte de la guerra (1521), que describe las ventajas de las tropas reclutadas frente a las mercenarias, y La Historias florentinas (1525), donde interpreta las crónicas de la ciudad en términos de causalidad histórica. Maquiavelo fue también el autor de una serie de poemas y de varias obras de teatro, entre las cuales destaca La mandrágora (1524), una sátira mordaz y obscena sobre la corrupción de la sociedad italiana de su tiempo.
El maquiavelismo, como término, ha sido utilizado para describir los principios del poder político, a partir de una máxima: el fin justifica los medios.
DESARROLLO DEL TEXTO
Este texto corresponde a un fragmento de la obra El príncipe escrita por Maquivelo y, como hemos comentado en la biografía del autor, describe el método por el cual un gobernante puede adquirir y mantener el poder político.
La idea principal de este texto es darnos a entender, en primer lugar, que el hombre es malvado y perverso. Según esto, el estado es el único que puede organizar la convivencia humana y, como tal, es el único que puede parar la violencia humana con su propia violencia.
Adicionalmente, se nos está diciendo que los posibles vicios, es decir las perversidades de un gobernante, se deben aprovechar si sirven para asegurar la estabilidad de la convivencia, y por extensión la del gobernante, que de por sí es inestable.
También nos pone de manifiesto que es preciso, por parte del gobernante y del hombre, una cierta atención y prudencia que le permita no descuidarse jamás.
COMENTARIO
En el marco general de la época, se puede decir que la relación del hombre con la política tenía como principal idea la de una humanidad como un todo, independientemente de la comunidad particular a la que cada uno perteneciera; el orden político dependía de la humanidad y debía estar hecho a su medida.
A parte de la idea de Estado por parte de Maquiavelo, podemos encontrar en esta época otras líneas de pensamiento. Una de estas líneas fue la de Campanella, en la que desarrolla su utopía de la Ciudad del Sol. En esta concepción se promulga la creación de una república universal que debe utilizar el convencimiento en lugar de la fuerza, permitiéndose utilizar esta si la libertad es amenazada o cuando se actúa en calidad de libertadores. Es en definitiva un modelo social igualitario donde el poder del hombre le permite quebrantar las leyes como un Dios y establecer su propia ciudad.
Otras líneas de pensamiento fueron las de Bacon y Giordano Bruno. Bacon pensaba que el filósofo y científico debía fundar y extender el imperio del género humano sobre la naturaleza; por otro lado, Giordano Bruno, confiaba en que el progreso se debía al esfuerzo humano y la capacidad de los individuos, siendo el mal, inevitable y necesario en el progreso libertador.
Con Maquiavelo las anteriores líneas de pensamiento dan un giro en mayor o menor medida. Maquiavelo partía de un hombre perverso y malvado al que había que controlar por medio de un estado, autorizado a usar la violencia como herramienta controladora de la convivencia. La inestabilidad había que combatirla con una buena legislación y una religión, entendida para controlar la unidad y el bien público.
OPINIÓN PERSONAL
Yo sé que todo el mundo reconocerá que sería algo digno de los mayores elogios el que un príncipe estuviera en posesión, de entre los rasgos enumerados, de aquellos que son tenidos por buenos. Pero, puesto que no se pueden tener y observar enteramente ya que las condiciones humanas no lo permiten, le es necesario ser tan prudente que sepa evitar el ser tachado de aquellos vicios que le arrebatarían el Estado y mantenerse a salvo de los que no se lo quitarían, si le es posible; pero si no le es, puede incurrir en ellos con menos miramientos. Y todavía más: que no se preocupe de caer en la fama de aquellos vicios sin los cuales difícilmente podrá salvar su Estado, porque si se considera todo como es debido se encontrará alguna cosa que parecerá virtud, pero si se la sigue traería consigo su ruina y alguna otra que parecerá vicio y si se la sigue garantiza la seguridad y el bienestar suyo. (MAQUIAVELO, El Príncipe, cap. XV, Alianza Editorial, Madrid, 1982, traducción de M. A. Granada, pp. 83-84.)
AUTOR
Maquiavelo nace en Florencia el 3 de mayo de 1469 y comienza su andadura trabajando como funcionario, llegando a ser más tarde ( en 1512), secretario de la segunda cancillería encargada de los Asuntos Exteriores y Guerra de la república. Cuando los Médicis, una familia florentina, recupera el poder en Florencia y la república se desintegra, Maquiavelo es privado de su cargo y encarcelado durante un tiempo por presunta conspiración. Después de su liberación, se retira a sus propiedades cercanas a Florencia, donde escribe sus obras más importantes. A pesar de sus intentos por ganarse el favor de los Médicis, nunca vuelve a ocupar un cargo destacado en el gobierno y, cuando la república se restablece temporalmente en 1527, muchos republicanos sospechan de sus tendencias en favor de los Médicis. Muere en Florencia, el 21 de junio de ese mismo año.
Sus escritos tratan sobre los principios en los que se basa un Estado y los medios para reforzarlos y mantenerlos. En su obra más famosa, El Príncipe (1532), describe el método por el cual un gobernante puede adquirir y mantener el poder político. Entre sus otras obras destacan: Sobre el arte de la guerra (1521), que describe las ventajas de las tropas reclutadas frente a las mercenarias, y La Historias florentinas (1525), donde interpreta las crónicas de la ciudad en términos de causalidad histórica. Maquiavelo fue también el autor de una serie de poemas y de varias obras de teatro, entre las cuales destaca La mandrágora (1524), una sátira mordaz y obscena sobre la corrupción de la sociedad italiana de su tiempo.
El maquiavelismo, como término, ha sido utilizado para describir los principios del poder político, a partir de una máxima: el fin justifica los medios.
DESARROLLO DEL TEXTO
Este texto corresponde a un fragmento de la obra El príncipe escrita por Maquivelo y, como hemos comentado en la biografía del autor, describe el método por el cual un gobernante puede adquirir y mantener el poder político.
La idea principal de este texto es darnos a entender, en primer lugar, que el hombre es malvado y perverso. Según esto, el estado es el único que puede organizar la convivencia humana y, como tal, es el único que puede parar la violencia humana con su propia violencia.
Adicionalmente, se nos está diciendo que los posibles vicios, es decir las perversidades de un gobernante, se deben aprovechar si sirven para asegurar la estabilidad de la convivencia, y por extensión la del gobernante, que de por sí es inestable.
También nos pone de manifiesto que es preciso, por parte del gobernante y del hombre, una cierta atención y prudencia que le permita no descuidarse jamás.
COMENTARIO
En el marco general de la época, se puede decir que la relación del hombre con la política tenía como principal idea la de una humanidad como un todo, independientemente de la comunidad particular a la que cada uno perteneciera; el orden político dependía de la humanidad y debía estar hecho a su medida.
A parte de la idea de Estado por parte de Maquiavelo, podemos encontrar en esta época otras líneas de pensamiento. Una de estas líneas fue la de Campanella, en la que desarrolla su utopía de la Ciudad del Sol. En esta concepción se promulga la creación de una república universal que debe utilizar el convencimiento en lugar de la fuerza, permitiéndose utilizar esta si la libertad es amenazada o cuando se actúa en calidad de libertadores. Es en definitiva un modelo social igualitario donde el poder del hombre le permite quebrantar las leyes como un Dios y establecer su propia ciudad.
Otras líneas de pensamiento fueron las de Bacon y Giordano Bruno. Bacon pensaba que el filósofo y científico debía fundar y extender el imperio del género humano sobre la naturaleza; por otro lado, Giordano Bruno, confiaba en que el progreso se debía al esfuerzo humano y la capacidad de los individuos, siendo el mal, inevitable y necesario en el progreso libertador.
Con Maquiavelo las anteriores líneas de pensamiento dan un giro en mayor o menor medida. Maquiavelo partía de un hombre perverso y malvado al que había que controlar por medio de un estado, autorizado a usar la violencia como herramienta controladora de la convivencia. La inestabilidad había que combatirla con una buena legislación y una religión, entendida para controlar la unidad y el bien público.
OPINIÓN PERSONAL
La relación de todas estas líneas de pensamiento puede hacernos pensar que la situación actual en la que vivimos, es una especie de mezcla de todas ellas. En primer lugar debemos fijarnos en que el modelo de estado de Maquiavelo tiene ciertos parecidos con la situación internacional que estamos viviendo en estos momentos: por un lado se nos presenta un Estado que utiliza unos medios violentos para garantizar una supuesta estabilidad y, por otro lado, esa violencia se realiza, supuestamente, en calidad de libertadores o guardianes de la libertad (como en la Ciudad del Sol de Campanella.)
Sin embargo, la utilización de la violencia por parte de un Estado, no tiene los resultados que Maquiavelo parece esperar, es más, se crea una situación de inestabilidad económica y social (como podemos ver en los movimientos generados internacionalmente debido a este uso de la fuerza) y, quizás, no es tan fácil engañar a una comunidad cuando esta sabe que hay una serie de vicios encubiertos que justifican este uso de la violencia y que no se corresponden con los que promulga el gobernador.

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