TEXTO
Nuestro entendimiento no puede alcanzar el conocimiento de la verdad cuando está sujeto a razones contrarias. Si Dios nos infundiera los conocimientos contrarios, nuestro entendimiento se encontraría impedido para la captación de la verdad. Lo cual no puede ser de dios. Permaneciendo intacta la naturaleza no puede ser cambiado lo natural; y no pueden coexistir en un mismo sujeto opiniones contrarias de una misma cosa. Dios no infunde, por tanto, en el hombre una certeza o fe contraria al conocimiento natural.
Nuestro entendimiento no puede alcanzar el conocimiento de la verdad cuando está sujeto a razones contrarias. Si Dios nos infundiera los conocimientos contrarios, nuestro entendimiento se encontraría impedido para la captación de la verdad. Lo cual no puede ser de dios. Permaneciendo intacta la naturaleza no puede ser cambiado lo natural; y no pueden coexistir en un mismo sujeto opiniones contrarias de una misma cosa. Dios no infunde, por tanto, en el hombre una certeza o fe contraria al conocimiento natural.
De todo esto se deduce claramente que cualesquiera de los argumentos que se esgriman contra la enseñanza de la fe no pueden proceder rectamente de los primeros principios innatos, conocidos por sí mismos. No tiene fuerza demostrativa sino que son razones probables o sofísticas. Y esto da lugar a deshacerlos. (SANTO TOMÁS DE AQUINO, Suma contra los gentiles, Libro I, cap. VII, en Los filósofos medievales, II, cit., pp. 326-327.)
AUTOR
El texto pertenece a un fragmento de la Suma contra Gentiles de Santo Tomás de Aquino, situándose esta, en la primera etapa de la obra del autor.
Santo Tomas de Aquino nace en Nápoles en el año 1225, proviene de familia de nobles y en 1244 toma el hábito de dominico. En 1252 ejerce como maestro de teología en París aunque también lo hace en Roma, Bolonia y Nápoles. Muere en Fossanova en el año 1274.
Se pueden distinguir dos etapas en su obra:
Primera etapa 1245-1259: recibe influencias aristotélicas y neoplatónicas. Se pueden destacar obras como Boccio, comentarios a la obra de Pedro Lombardo, Opúsculo de ente et essentia, libro primero de la Suma contra Gentiles. La función de esta primera etapa fue la de servir a los predicadores un apoyo para discutir con los judíos y musulmanes mediante argumentos filosóficos y racionales.
Segunda etapa 1259-1273: recibe influencias de Aristóteles. Destacan obras como Ética a Nicómaco, finaliza la Suma contra Gentiles, Suma Teológica. La función de esta segunda etapa es sintetizar los problemas de fe y razón, creación y política, sistematización entre teología y filosofía.
DESARROLLO DEL TEXTO
El objetivo del texto, como se puede ver claramente, tiene la función de ofrecer argumentos filosóficos y racionales contra los argumentos que pudieran tener los practicantes de otras religiones no cristianas o simplemente contra los no creyentes. Además, el texto está extraído de una obra que perteneció a la primera etapa de Santo Tomás de Aquino.
La idea principal, plasmada en este texto, pertenece a la física del autor y explica la imposibilidad de que existan conocimientos que puedan ser contrarios a la naturaleza. Podemos decir, a modo de ejemplo, que es imposible que exista algo que sea árbol y hombre ya que esto iría en contra de las dos esencias. Por otra parte, Santo Tomás añade que Dios puede mejorar los distintos accidentes de las cosas aunque, insistimos, no se puede caer en contradicciones acerca de sus esencias.
Este concepto, explicado anteriormente, es utilizado en la parte final del texto para demostrar que no pueden existir argumentos contrarios a una cosa que es principio innato, esto es, la enseñanza de la fe.
COMENTARIO
Ampliando un poco la física de Santo Tomás y aprovechando esto para determinar sus influencias principales con otros autores, podemos destacar lo siguiente sobre su pensamiento: Dios crea el mundo de la nada y las criaturas se unen a la Divinidad en una relación de absoluta dependencia. Con la anterior afirmación, podemos distinguir una influencia del platonismo ya que el mundo sensible necesita del inteligible para que se pueda dar. Desde el punto de vista de su fe, el mundo no ha existido desde siempre y ha sido creado por Dios, aunque, desde su punto de vista filosófico, esta cuestión no se resuelve válidamente. También introduce un concepto neoplatónico llamado causalidad ejemplar en el que Dios crea a partir de formas e ideas de su mente.
Podemos distinguir una influencia aristotélica en su antropología. Esta influencia se nos presenta en su teoría hilemórfica: el hombre está formado por materia y forma con una relación substancial no siendo absolutamente separables. El alma es inmortal y está destinada a permanecer en el cuerpo y esto es constitutivo de todos los seres mundanos (los ángeles sólo tendrían forma). Ampliando un poco más este tema, la materia no podría existir por sí sola y es, a través de la forma, cuando se individualiza ocasionando que las substancias se diferencien.
En su teoría del conocimiento también podemos distinguir la influencia aristotélica ya que toma su empirismo. El conocimiento parte de la reflexión de la experiencia sensible y distingue entre conocimiento sensible y conocimiento inteligible. En el conocimiento sensible se dan sensaciones corporales que impresionan nuestros órganos sensoriales ocasionando imágenes sensibles impresas con particularidades. El conocimiento inteligible es obra del entendimiento y consiste en el conocimiento universal por conceptos. Hay un paso entre el conocimiento sensible al inteligible ya que se produce una abstracción, es decir, se separa la forma.
Otra influencia aristotélica se encuentra en su ética ya que determina un fin último y concreto del que todos los demás son particulares: la felicidad. Esta felicidad la relaciona con lo mas natural para la propia naturaleza, esto es, la razón. Añade también que la felicidad terrenal no es absoluta si no es proyectada al conocimiento divino.
Sobre la existencia del mal nos cuenta que, gracias a este, el hombre se acerca a la divinidad: el mal físico es inseparable de la esencia humana mientras que el mal moral es necesario para que el hombre pueda optar libremente por la divinidad.
OPINIÓN PERSONAL
Es necesario comentar que el pensamiento de Santo Tomás me parece más acertado que el de San Agustín. Santo Tomás nos presenta un nuevo panorama donde la razón puede ser independiente de la fe, aunque podría reprochar que la dirige hacía el conocimiento divino. También es admirable intentar explicar la existencia de Dios de una forma racional por medio de sus famosas cinco vías. Sobre esto último, me parecen acertadas las críticas hacía esta demostración en las que se pone de manifiesto lo siguiente: Santo Tomás presupone la presencia divina antes de demostrarla, aun existiendo un primer motor no debe ser asimilado como cristiano, que el origen del mundo podría ser producto del azar y que si la existencia de Dios es convincente, no habría ateos que la objetaran.

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