Las Ciudades y las Casas
La vida en Egipto está determinada por las crecidas del Nilo. El aumento del cauce del río provoca la inundación de las zonas adyacentes, permitiendo así el desarrollo de la agricultura. A su alrededor nos encontramos el desierto por lo que el Nilo convierte en un auténtico vergel el territorio que atraviesa. Los egipcios ubican la mayoría de sus ciudades y pueblos en las cercanías del río, o a una distancia considerable o elevadas sobre montículos, intentando en ambos casos evitar los efectos de la inundación. Las principales ciudades eran las elegidas por el faraón como capital - Menfis, Tebas, Tell el-Amarna o Sais - siguiendo en importancia las capitales de los nomos. Todas ellas estaban organizadas de manera algo caótica, tomando como centro los edificios públicos. Las construcciones eran en su mayoría en adobe, material creado con paja y barro, debido a la ausencia de piedras y madera en la zona. Sólo los grandes templos y las construcciones funerarias utilizaban piedra sacada de las canteras de Wadi Hammamat u otras zonas cercanas a las fronteras. Al ser el adobe un producto perecedero, cuando se desmoronaba una parte de la construcción se levantaba sobre esa base el nuevo edificio, aportando una mayor elevación necesaria para controlar el proceso de la inundación. Incluso ese adobe era utilizado posteriormente por los agricultores como abono lo que nos impide contar con un mayor número de restos arqueológicos de los deseados. Las excavaciones realizadas hasta la actualidad confirman que la casa egipcia estaba construida alrededor de un patio, demostrándose que fueron habitadas por un amplio número de personas y que fue creciendo respecto a las necesidades familiares, transformándose incluso en un conjunto de casas. La casa tenía una planta cuadrada con un espacio central precedido por una antecámara. A su alrededor nos encontramos los dormitorios y las habitaciones destinadas a almacén. Esta estructura no varía con relación a la clase social de los habitantes, diferenciándose el número y el tamaño de los habitáculos. Incluso en algunas casas de Tell el-amarna se han encontrado cuartos de baño. Estaban situados junto a la habitación principal y separados de ella por un muro bajo cubierto con caliza. Constaban de una zona de baño y de un retrete consistente en un asiento ubicado sobre una vasija rellena de arena. En una tumba de Tebas se ha encontrado una escena pintada en la que aparece una casa de varios pisos. Las diferentes alturas se conectaban a través de una escalera en la zona central estaban las habitaciones principales, en la superior se ubicaban las cocinas y los graneros mientras que en el sótano se encontraban diferentes estancias para el hilado o moler el grano. Gruesas columnas sirven para sujetar la estructura de estas casas unifamiliares, altas y estrechas cuya puerta estaba elevada respecto al nivel del suelo. En el techo de la casa se situaba la azotea. Algunos miembros de grandes familias tenían amplias casas en las afueras de las ciudades, a modo de las urbanizaciones de alto standing. Las villas estaban rodeadas de árboles y jardines con estanques, cocinas, talleres, establos, graneros y casas para los sirvientes. Los restos de mobiliario que nos han quedado no son muy abundantes y corresponden a las clases sociales más acomodadas. El taburete era el mueble universal egipcio ya que en su uso no se encuentran distinciones sociales. Más elitista es la silla y las camas, realizadas en madera. El ajuar era de lino y utilizaban unos reposacabezas para dormir, algunos incluso de piedra. También se han encontrado algunos pies de lámparas.
La Familia
El matrimonio debía realizarse pronto ya que fundar una familia era de gran importancia en la sociedad egipcia. La edad adecuada para ese matrimonio sería 20 años para el hombre y entre 15 y 18 para la mujer. Estos enlaces solían ser concertados entre los miembros de la familia, siempre dentro de la misma clase social. El permiso del padre para llevar a cabo la boda era un requisito imprescindible. Concertado el matrimonio, se procedía a la redacción de un contrato en el que se incluían las aportaciones y los derechos de ambos cónyuges, en términos de igualdad, lo que resulta chocante. Para la celebración del matrimonio no era necesaria ninguna ceremonia. Existía el divorcio al ser una de las partes repudiada, lo que motivaba el abandono del hogar por parte de uno de los cónyuges, generalmente la mujer. El marido debía mantener a la ex-esposa. El adulterio podía ser castigado hasta con la muerte, especialmente si la adúltera era la mujer. Pero, según los textos que nos han quedado, la sociedad egipcia no era excesivamente machista. El objetivo del matrimonio era la procreación para asegurar el linaje y un decoroso entierro para los padres. La criatura sería amamantada por la madre en los tres primeros años. Parece ser que no transcurría mucho tiempo desde el destete al inicio de la educación. El padre solía dirigir el proceso educativo, enseñando al hijo el oficio familiar en el taller o la tienda. El niño se iniciaría así como aprendiz, sistema que se continuará en los gremios medievales.
La Religión
La mayoría de los especialistas hacen una clara distinción entre la religión oficial y la popular. En cualquier caso, nos encontramos ante una religión politeista al adorar a numerosos dioses, la mayoría de ellos relacionados con las fuerzas naturales. La base de la religión egipcia no era la creencia sino el culto, rendir homenaje al dios de un lugar determinado ya que los dioses eran los dueños de Egipto. El faraón era el único regulador del culto y debía proporcionar los templos necesarios a los dioses de los diferentes territorios. Los sacerdotes locales cuidaban la teología de cada dios ya que no se trata de una teología unificada sino más bien un conjunto de creencias y mitos que cada uno puede interpretar de manera diferente. El panteón egipcio es bastante amplio: Amón es el dios de Tebas; Anubis es el dios de Cinópolis; Anukis es la diosa de la isla de Sehel y se representa con forma humana, tocada con un alto cilindro; forma parte de una triada con Khnum y Satis. Atum es el dios de Heliópolis, representado como un rey tocado con la Doble Corona; sus animales sagrados son el león y la serpiente. Bastis es la diosa de Bubastis; Bes era un dios protector de la infancia; Harsafes es el dios de Heracleópolis y está representado por un carnero; es el esposo de Hathor. Hapy era el dios del Nilo; Hathor es la diosa de Dendereh y Afriditópolis; Horus es el dios halcón. Imhotep fue un arquitecto adorado como un dios. Isis es considerada la esposa de Osiris y la madre de Horus. Khentamentiu es el dios chacal de Abidós, siendo reemplazado por Osiris en el Imperio Medio. Khentekhtai es el dios local de Athribis y fue pronto asimilado a Horus. Khnum es el dios de Hípselis y Letópolis representado por un carnero. La leyenda le presenta como el creador del mundo y de los hombres con su torno de alfarero. Khonsu es el dios-luna de Tebas representado por un hombre que lleva sobre su cabeza la luna creciente. Min es el dios de Coptos y su región, representado con un falo erecto y casquete de plumas. Monthu es el dios guerrero de Hemonthis, armado con hacha y arco, representado de manera antropomorfa con cabeza de halcón o toro. Mut era la diosa de Asheru, representada como un buitre o una mujer con la doble corona. Era esposa de Amón y también se llamaba Amenet. Nefertem era dios de la región de Menfis y se representaba como un hombre coronado con una flor de loto. Neith era la diosa de Sais y se representaba como una mujer tocada con la corona roja del Bajo Egipto, un arco y dos flechas. Nnekhbet era la diosa buitre de el-Qab. Neftis era la diosa de Dióspolis Parva y se representaba como una mujer tocada con un jeroglífico en el peinado. Onuris era el dios de Thais y de Sebennites, representado en forma de hombre con un largo manto. Ofois es el dios lobo de Asiut, representado por ese animal. Osiris era el dios de Busiris; Pakhet es la diosa gato de Speos Artémidos. Ptah es el dios de Menfis, patrono de los escultores y de los herreros, representado antropomórficamente con la cabeza rasurada; su animal sagrado era el toro Apis. Satis era la diosa de Elefantina y esposa de Khnum. Sebek era dios de El-Fayum y de Kom-Ombo; Sekhmet era la diosa de Rehesu y se representaba con cabeza de leona como diosa guerrera que era. Selkis era la diosa escorpión. Seth era el dios de Ombos y de todo el Alto Egipto. Shu era el dios de Leontóplis, representado como un hombre que lleva una pluma erguida en la cabeza, siendo su animal el león. Había separado a Nut y Geb, personificando el espacio vacío entre el cielo y la tierra. Thot era dios de Hermópolis del Delta y de Hermópolis Magna; Tueris era la diosa de los partos; Uto era la diosa serpiente de Buto. Ra era el sol y viajaba con su séquito por el cielo; Geb era el dios de la tierra y esposo de Nut, personificando al suelo. Todo lo relacionado con la vida de los dioses -liturgia, clero, calendarios, concepciones teológicas- y lo que afectaba a la vida de los hombres -matemáticas, geometría, historia, literatura, prácticas funerarias,...- se estudiaba en la llamada Casa de la Vida, institución que debía existir ya en la época tinita. En el palacio y el templo principal estaban las principales casas de la vida, aunque también se encontraban en cada uno de los templos menores. La escritura jeroglífica sería uno de los primeros logros de la institución Ni los egipcios ni las egipcias podían entrar en los templos, conformándose con situarse en las explanadas a la hora de realizar el culto. Sin embargo, en algunas ocasiones los dioses salían de sus escondites y sus estatuas eran sacadas en procesión, realizándose fiestas relacionadas con estas salidas. Se actuaba de manera diferente en los pequeños santuarios donde sí podían entrar a realizar sus plegarias El culto a los antepasados era también importante en Egipto, encontrándose nichos en las casas donde se situaban las estatuas protectoras de la familia, siendo una de las más habituales la de la diosa Tueris, relacionada con la fertilidad y representada como una mujer embarazada con cabeza de hipopótamo y patas de león. En las culturas asiáticas, la muerte es uno de los elementos más importantes y la religión intenta dar a los creyentes una visión de la vida futura. Pero esa visión varía con relación al lugar donde nos encontremos. En Mesopotamia existe una creencia en la vida futura pero es tremendamente pesimista. Los dioses son infinitamente superiores a los humanos por lo que tras la muerte, los seres humanos son castigados a comer barro y polvo, ataviados con plumas como las aves. En Egipto, tras la muerte, el "ka" comparecía ante el tribunal de Osiris para responder de sus acciones. Los que habían cometido malos actos serían castigados mientras que los justos entrarían en el reino de Osiris donde llevarían una vida placentera, comiendo y bebiendo por lo que era necesario dejar ofrendas ante el muerto. Como era necesario un cuerpo en ese otro mundo, los egipcios eran embalsamados con el fin de recuperar el cuerpo incorrupto. Otra fórmula era utilizar una estatua representativa del finado.
Fuente: http://www.artehistoria.com/

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