jueves, 21 de octubre de 2004

El Lenguaje

Los humanos poseemos la capacidad de comunicar información mucho más compleja y detallada que cualquier otro ser, pero ¿cuándo, cómo y por qué apareció esa capacidad?
Hasta el momento, no existe un consenso entre los estudiosos del tema sobre el momento de la aparición del lenguaje ni la forma en que éste fue evolucionando. Hay quienes piensan que los australopitecos tenían una significativa capacidad para el lenguaje hace cuatro millones de años,
mientras que otros aseguran que el lenguaje apareció sólo con la expansión del simbolismo, hace unos 40.000 años aproximadamente. Por otra parte, hay investigadores que argumentan que el lenguaje es un producto colateral del hecho de que los humanos modernos posean un cerebro más grande y una mayor inteligencia que otros seres vivos. Una corriente contraria aboga, no obstante, por interpretar su aparición en íntima relación con una adaptación ensamblada por la selección natural con el propósito de la comunicación. EL LENGUAJE PERMITE A LOS HABLANTES MODIFICAR LOS PENSAMIENTOS DE SUS OYENTES. No es posible, por el momento, el hecho de reconstruir su historia evolutiva al igual que hacemos hoy día con el bipedismo por ejemplo, debido a las escasas, que no nulas, huellas que deja esta adopción en el registro fósil. Sin embargo, algunas de estas huellas nos pueden aproximar brevemente a lo que sucedió. A pesar de que, como antes decíamos, no existe unanimidad en la comunidad internacional sobre cuándo evolucionó el lenguaje, la reconstrucción de la anatomía cerebral de los primeros homínidos proporciona los mejores indicios de que el lenguaje apareció tempranamente. Efectivamente, gracias al empleo de la tomografía y a los moldes endocraneales de fósiles de homínidos, se puede conocer el grado de actividad y desarrollo interno de las diferentes áreas que componen el cerebro, prestando especial atención a la de Broca y a la de Wernicke. Según estos estudios, la primera evidencia clara de estructuras cerebrales relacionadas con el lenguaje aparece en los primeros Homo, en concreto en el Homo ergaster, según se desprende de los análisis efectuados sobre el cráneo del Niño de Turkana. Pero no son estas las únicas trasformaciones que se han de producir en el cuerpo para la consecución de un lenguaje complejo y articulado como el que poseemos actualmente. En los humanos, la existencia de lenguaje implica que exista un descenso de la laringe, hecho que actualmente se produce a partir de los dos años de edad, perdiendo la capacidad que tienen los animales y nuestros bebés de respirar y beber al mismo tiempo. En LA GEOMETRÃ�A DE LA BOCA Y LA GARGANTA HUMANAS SON NECESARIAS PARA EL HABLA. Otra parte del aparato fonador que tiene mucho que decir es el hueso hioides. Este hueso, que en la práctica permite a lengua y laringe estar en un determinado lugar, es lamentablemente muy escaso en el registro fósil actual. Al primer hioides encontrado en Kebara (Israel) en los años ochenta y perteneciente a un Neandertal hay que añadir ahora un par de fragmentos recientemente encontrados en una cueva asturiana (El Sidrón), también pertenecientes a Neandertal, y los dos hioides completos hallados años atrás en la Sima de los Huesos (Atapuerca). Mientras que los hioides de neandertal son muy parecidos a los hioides modernos, lo que sugiere unas capacidades similares para el lenguaje articulado y complejo, el reciente estudio de Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez sobre la base del cráneo 5 y los dos hioides de la Sima de los Huesos apunta a que el aparato fonador de los Homo heidelbergensis se encuentra a medio camino entre el de los primates y el de la humanidad actual. Las principales vocales (a, i, u) podían pronunciarse, aunque con un sonido a medio camino entre ellas y con un hablar más lento y de menor claridad. Los avances realizados en los últimos tiempos en ingeniería genética no se han quedado al margen de tan importante temática. Según se desprende de un polémico y controvertido trabajo publicado recientemente por la Academia Británica, fue posiblemente un homínido del género masculino el primero en adquirir un gen, llamado Protpcadherin XY, de crucial importancia para la capacidad lingüística. Tim Crow, autor de la publicación, cree que este gen apareció entre 100.000 y 150.000 años atrás, lo que según él supondría un salto evolutivo que viene a coincidir aproximadamente con la aparición de los primeros Homo sapiens en tierras africanas. A pesar de que cada vez existen más casos que demuestran la capacidad de muchos animales para la comunicación, la creciente complejidad que ha ido paulatinamente adquiriendo el lenguaje humano, incluyendo la capacidad simbólica que actualmente posee, le proporciona multitud de ventajas respecto a formas de comunicación menos evolucionadas. La facilidad para comunicar información detallada sobre la naturaleza, la tecnología y las relaciones sociales es un elemento clave de la adaptación humana.

BIBLIOGRAFIA:

Boyd, R. y Silk J. B. 2001. Cómo evolucionaron los humanos. Ed. Ariel. Johanson D., Simon, B.
E. y Brill, D. 1996. From Lucy to Language. Ed. Simon & Schuster. Deacon, T. W. 1997. The
Symbolic Species: The co-evolution of language and the human brain. Penguin Books. Londres.
Pinker, S. 1995. El instinto del lenguaje. Alianza Editorial. Madrid.
ENLACES:

http://www.sciencefriday.com/pages/1995/Sep/hour2_090895.html
http://faculty.washington.edu/chudler/lang.html
http://www.geocities.com/xerexes/thesis.html
http://www.sigmaxi.org/amsci/articles/99articles/Corballis.html
AUTOR:
Equipo de Investigación de Atapuerca

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